Lo que vendrá: Web 3.0, el nuevo Internet.

La llamada Web3 permitirá a las máquinas interpretar un volumen mucho mayor de datos. Eso hará que podamos interactuar mucho más profundamente con otros usuarios desde cualquier plataforma, entre otras cosas. En este “nuevo capítulo” de internet ya no necesitaremos sistemas operativos complejos o grandes discos duros para almacenar información, porque absolutamente todo estará en la nube. Y todo será mucho más rápido y personalizable.

En líneas generales, podría decirse que en la Web3 la máquina “colaborará” más eficazmente con el ser humano. Pero su principal valor es la descentralización de internet: crear una red más equitativa y restar poder a los “gigantes de internet”, tal como subrayan quienes están detrás del concepto.

Para entender cómo funcionará la Web3 y hasta qué punto será más veloz y resiliente, tenemos que entender primero cómo se creó internet y cómo ha cambiado en estos años. Si vemos los primeros días de internet —en las décadas de 1960 y 1970— vemos que internet existía incluso antes que la propia web: era una amalgama de cables y una red que conectaba cosas.

Originalmente, fue un proyecto gubernamental llamado Arpanet para transferir información. A principios de los 90, la Web 1.0 despegó. Sitios como Yahoo eran páginas web estáticas que se basaban en hipervínculos.

En los 2000 llegó la Web 2.0. La principal mejora es que nos permite leer y escribir de manera interactiva, que las aplicaciones móviles y web pueden ‘hablar entre sí’ y que nosotros podemos interactuar con ellas. El desarrollo de la Web 3.0 agrega a todo eso el establecimiento de la confianza porque las libertades civiles estarán integradas en su estructura subyacente.

Unos cuantos proveedores de servicios de almacenamiento en la nube, bancos y grandes gobiernos acumulan todo el poder y pueden controlar y manipular los datos a su antojo para generar dinero y nutrir sus intereses. No podemos confiar en que esos organismos no estén manipulando nuestros datos.

La Web3 permitirá que los usuarios tengan acceso a miles de centros de datos en todo el mundo y podrán elegir quién guarda sus datos y cómo”. Amazon, Google y Microsoft lideran actualmente el mercado del almacenamiento de datos en la nube.

La primera compañía, con su filial AWS, controla el 41,5% del total, según datos de McAfee de 2019. Le siguen Azure, de Microsoft, con un 29,4%, y Google Cloud, con un 3%. Estas tres empresas tienen la mitad de los 600 grandes centros de datos a nivel global, de acuerdo con un informe de Synergy Research Group. Por otra parte, en la Web3 existirán “mecanismos claros” para verificar datos y eliminar problemas como las noticias falsas.

En el mundo de la Web3, cada copia de su información estará comprimida en un algoritmo criptográfico que no puede ser manipulado. Y podremos compartirlo sin siquiera estar conectados a la red. Se trata de tecnología peer-to-peer (P2P) que permite intercambiar recursos de igual a igual, de manera directa entre varios usuarios algo que no es posible con la actual Web2 y el protocolo HTTP que utiliza.

Se prevé que estos cambios den más poder a los internautas sobre la información a la que acceden y los datos que comparten y, en definitiva, permitan crear una internet más libre e igualitaria.

 

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